PrevieneCovid19.com

Medio ambiente | Pese al covid19 seguimos consiguiéndolo – El Salto

Feb 21, 2021 | Noticias CoronaVirus | 0 Comentarios

Siempre hacen falta buenas noticias para poder seguir adelante. Ahora más que nunca porque la maquinaria extractivista, planteada como presunta alternativa a la deuda y a las crisis económicas, arrasa el planeta. Y en ese contexto, ahora todavía más por la crisis de la Covid 19. Por un lado esta es aprovechada para imponer más proyectos o para ejecutar otros por la imposibilidad de ofrecerles resistencia, y por otra, esta crisis copa los medios informándonos sólo de sus pormenores, e instaurando miedo y recelo (no infundados), que junto a las medidas de confinamiento provocan la desmovilización.

Además, mientras ocurren desastres, noticias negativas relacionadas con esos proyectos como la del otro día en los Himalayas, los aniversarios de Brumadinho, de Mariana, de Zaldibar, el asesinato de Samir, etc, y cuesta superarlo si no buscamos lo positivo, que también existe. Por lo tanto, hoy más que nunca, nos es preciso apreciar los logros de nuestras luchas y tenerlos presentes para motivarnos, pero también para reafirmarnos en esa máxima que es que solo se consigue algo si se lucha, y si nos unimos.

Como decimos, podríamos pensar que debido a la Covid 19 no se están consiguiendo cosas, o muchas personas incluso pensarán que no hay lucha. Nada más lejos de la realidad. Ya hicimos un recorrido por algunas de las mayores protestas, rebeliones, que han tenido lugar en este periodo  —“2020: no sólo pandemia, sino también un año de revuelta!!”— y ahora queremos listar esas conquistas que nos alegran y ayudan a seguir.

Podríamos pensar que debido a la Covid 19 no se están consiguiendo cosas, o muchas personas incluso pensarán que no hay lucha. Nada más lejos de la realidad

En el mencionado artículo citamos algunas como la deposición de un presidente y lo que significaba un posible golpe de estado en Perú, o el fluir de las elecciones en Bolivia, o esa consulta que supuso el fin de la constitución de Pinochet y el inicio de un proceso constituyente en Chile. En aquella nota, citábamos de pasada por no corresponderse con una revuelta, el logro de las mujeres de Argentina de despenalizar el aborto, a finales de diciembre. Y sin duda, el tumbar todos esos símbolos de racismo y colonialismo (y patriarcado) en tantas ciudades tras el asesinato de George Floyd, y el debate que provocó, que también se pueden considerar como logros.

Deteniendo la minería: Guatemala, Colombia, ¿y ahora Ecuador?

En pleno confinamiento nos alegró la noticia desde Guatemala de la paralización del proyecto minero de Exmingua (subsidiaria de Kappes Cassiday) en los municipios de San Pedro Ayampuc y San José del Golfo, al revocar su licencia de explotación la Corte Suprema por no haber realizado una consulta como lo establece la ley. Esto fue resultado de la gran resistencia de La Puya, que conllevó también una gran represión. Este logro se unió así a otras cinco minas metálicas suspendidas por la resistencia comunitaria en ese país, y otros proyectos como el de Hidro Santa Cruz de Barillas paralizado en 2017. Nos quedan más por parar.

En octubre también, el 2, nos llegó una situación similar de Colombia, un país no proclive a obsequiarnos buenas noticias. Otra fuerte campaña popular para defender ese hermoso y fundamental enclave que es el páramo de Santurbán impidió que sea destruido por el proyecto minero de MINESA (Sociedad Minera de Santander). La Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) archivó el proyecto por deficiencias en su evaluación del Estudio de Impacto Ambiental. Este paraje y la lucha por defenderlo recuerda mucho al de la Conga en Perú, donde Yanacocha quería también extender su mina, proyecto que también fue frenado por una gran movilización social.

Esta semana nos ha dejado otra buena noticia también desde la provincia de Cuenca en Ecuador —donde se sitúan la mayoría de proyectos mineros en ese país. Se trata de la decisión popular expresada mediante una consulta conjunta a las elecciones presidenciales de paralizar los proyectos mineros. Estos suman 73 en esta provincia. La decisión tiene que llevarse a la práctica, porque el voto emitido por la población local en las pasadas elecciones (7 de febrero 2021) es vinculante, así que esperemos que los gobiernos regional y estatal actúen en consecuencia.

Porque de todas formas, con todas las conquistas, no podemos perder el foco, ni descuidarnos porque están al acecho para en cualquier momento eliminar los obstáculos. En la provincia de Chubut (Argentina) también la minería está inhabilitada desde 2003 pero tanto los actuales gobernantes como las empresas quieren abrir las puertas a esta actividad. La población que consiguió semejante logro, sigue activa y organizada, así que esperamos que impidan este nuevo intento.

Se detienen oleoductos y gaseoductos en Isla Tortuga

En Isla Tortuga, en los EEUU, ha habido buenas noticias también, en las que se ha beneficiado la población indígena también pero sobre todo los ecosistemas y el Planeta. Y no son fruto de un cambio de presidente sino de resistencias muy antiguas. El 20 de enero el presidente Joe Biden firmó una orden ejecutiva ordenando la paralización del oleoducto Keystone XL. Cuatro años antes, Trump entraba en la Casa Blanca, y revocaba la orden de paralización de otro oleoducto, el DAPL, que había ordenado su predecesor Barack Obama. Ambos oleoductos son indeseados por el riesgo que suponen ante una posible rotura, y porque son fundamentales en la estructura que posibilita el consumo de combustibles fósiles y su extracción. Pero a parte de todos los impactos ambientales que supone en todas esas fases, su propia construcción es también un despropósito ambiental.

De todo ello las principales afectadas y también las principales resistentes son las comunidades indígenas. Por eso ahora exigen también que se paralice el DAPL, operando desde 2017. Los tribunales declararon el 6 de julio de 2020 que debía ser cerrado, lo que también es un hito, pero la sentencia fue anulada por otro tribunal. Aún así, todavía está pendiente de revisión medioambiental.

Tanto el oleoducto Keystone XL como el DAPL tienen como cometido el transportar petróleo de arenas bituminosas y fracking. En febrero de 2020, las arenas bituminosas que extienden destrucción y contaminación en el suroeste canadiense, tuvieron otro proyecto paralizado, la mega- mina de Teck Resources, que sería la mayor de las existentes con 292 km2. A la destrucción in situ, se le suma la asociada a la quema de dicho petróleo que es altamente contaminante y de mayor efecto climático.

En julio también ya se paró otro gaseoducto, el de la Costa Atlántica que iba a atravesar los Apalaches. Sus propietarios, Duke Energy y Dominion Energy argumentaron que las demandas y acciones de ecologistas habían casi doblado sus costes

En julio también ya se paró otro gaseoducto, el de la Costa Atlántica que iba a atravesar los Apalaches. Sus propietarios, Duke Energy y Dominion Energy argumentaron que las demandas y acciones de ecologistas habían casi doblado sus costes: de entre 4.500 y 5.000 millones a los 8.000 millones de dólares. Estas denuncian a Dominion y Duke por su promoción de combustibles fósiles.

Algún proyecto hidrológico desaparece, pero …

Igualmente, en lo que respecta a infraestructuras que afectan el medio ambiente y los pueblos indígenas, aunque han pasado muchos años, la resistencia también consiguió que se asumiera la eliminación de cuatro de seis de las represas del río Klamath en Oregón para 2024. Con ello se abrirán casi 650 kms fluviales de hábitat para salmones, truchas y anguilas, que además de repoblar el río, son imprescindibles para el sustento de esos pueblos.

En octubre también nos duró poco la alegría, pues la ministra española para la Transición Ecológica, Teresa Ribera paralizaba las obras del recrecimiento de Yesa, para volverlas a permitir… tres minutos después. Una gran desilusión, pero que confirma que depende de voluntad política, y que debemos seguir hasta que tomen esa decisión. Meses antes, el gobierno sí paralizó el proyecto de embalse de Barrón, en Álava.

Exitos en Nigeria contra Shell y una autopista

En relación con la explotación petrolera, triunfos también fueron cosechados en Nigeria. Un tribunal holandés dictaminó a finales de enero que la subsidiaria de Shell fue responsable de la contaminación por petróleo en Nigeria a causa de derrames. Este es el resultado de 13 años de litigio de disputas legales. Ahora Shell tiene que ofrecer reparaciones a las personas afectadas.

Y menos de dos semanas después, mientras escribimos estas líneas, otro tribunal, esta vez británico, también decidió en favor de los demandantes del Delta del Níger, las comunidades Ogale y Bille, contra Shell. Los cerca de 50.000 demandantes pueden ahora llevar a Royal Dutch Shell (la empresa matriz) a juicio en el Reino Unido.

En Nigeria también, el pasado diciembre, gracias al actuar de una coalición ecologista, se salvó una selva tropical de ser destruida para la construcción de una super-autopista que atravesaba territorio protegido, el Parque Nacional Cross River, hogar del pueblo indígena Ekuri.

Otro país prohibiendo transgénicos y glifosato

También en este periodo hemos visto nuevos avances en la prohibición de transgénicos y de pesticidas como el glifosato o Roundup. Ambas van muy unidas, pues uno de los objetivos de las investigaciones y creaciones de nuevas especies es que sean resistentes a pesticidas que otras no son, con lo que posibilitan, al poderse tratar masivamente, un desastre ambiental y sanitario.

Ese desastre está teniendo lugar en muchos lugares, donde la fumigación ha destruido ecosistemas y enfermado a la población e incluso afectado a las generaciones venideras. En este periodo, Bolivia decidió levantar la veda a los transgénicos para cinco cultivos. Pero a finales de diciembre 2020, México se unía a los muchos países que han excluido el uso del glifosato y los transgénicos en su territorio, y a Belice, Ecuador, Venezuela, y Perú (lo tiene que renovar ahora) en Abya Yala. La decisión de México, ya ha supuesto el inicio de presiones desde las grandes corporaciones.

Desfinanciando a los combustibles fósiles

También relacionado con el petróleo, esta vez en la Amazonía ecuatoriana, la campaña por desfinanciación [defunding en inglés] tuvo éxito. Como sabemos, no vale sólo que salgan las empresas que directamente destruyen el medio ambiente y que directamente se benefician, sino también aquellas que se benefician con los créditos, y que, sin sus préstamos, esas actividades no sucederían.

Así, la campaña de desfinanciación consiguió que tres de los mayores bancos europeos, BNP Paribas, Credit Suisse e ING, dejen de financiar la explotación petrolera en la Amazonía ecuatoriana. Un informe publicado el pasado agosto informa que bancos europeos han proporcionado 10.000 millones de dólares en la financiación de 155 millones de barriles de petróleo de esa región para su exportación a los Estados Unidos.

La campaña de desfinanciación consiguió que tres de los mayores bancos europeos, BNP Paribas, Credit Suisse e ING, dejen de financiar la explotación petrolera en la Amazonía ecuatoriana

Además de contribuir a la emergencia climática, la extracción de petróleo en la Amazonía supone deforestación y la contaminación de tierra, agua y aire por derrames de depósitos y ductos de petróleo y aguas de formación, de una zona de gran biodiversidad pero a la vez muy vulnerable, y afecta negativamente a la salud y las formas de vida de las comunidades indígenas.

En esa línea también, en diciembre, el gobierno británico anunció en diciembre nuevas medidas para paliar la emergencia climática dentro de sus propuestas previas a la COP26 que se celebrará en Glasgow en noviembre de 2021. La más destacable es abandonar la “financiación de las exportaciones, la financiación de la ayuda y a la promoción del comercio para nuevos proyectos de petróleo crudo, gas natural o carbón térmico” en el extranjero con dinero público. En los últimos cuatro años, el gobierno británico invirtió 24.000 millones de euros en exportaciones de petróleo y gas.

Otros éxitos en Abya Yala y África

Y también mientras escribimos estas líneas, nos llega la noticia de la suspensión provisional de la construcción del Tren Maya en Yucatán, hasta el 19 de febrero. No es definitiva ni supone el fin de este proyecto al que tanto se han opuesto las comunidades mayas locales y ecologistas, pero sí aporta otra dificultad a su implantación definitiva. Además porque no es el único recurso contra este proyecto, sino que existen ya varios, uno de los cuales en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) demanda una decisión sobre la constitucionalidad de las autorizaciones otorgadas a este proyecto. Este proceso fue promovido por las la organización maya Chuun t’aan que alega que las comunidades afectadas no fueron consultadas. Mediante otro proceso, organizaciones indígenas junto a ambientales como el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) consiguieron la suspensión definitiva del tramo 2 de este proyecto por el daño irreparable al ambiente.

La organización Salva la Selva también se hace eco de campañas que ha apoyado y que han supuesto un éxito. En octubre 2019 se paralizaron la expansión de plantaciones de té que amenazaba la destrucción de la selva de Kafuga en Uganda, y también un proyecto turístico en el parque nacional de Cotubanamá en la República Dominicana. En agosto, se consiguió detener la tala que amenazaba la selva de Ebo, en Camerún.

Entre otras noticias positivas, citar también el que se cerrara el agujero de la capa de ozono de la Antártida. Este se formó durante el 2020 y ha sido uno de los más grandes y profundos. Su prevención depende de la no utilización de unas 100 sustancias químicas, o Sustancias que Agotan la Capa de Ozono (SAO), como los CFC, recogidas desde 1987 en el Protocolo de Montreal.

Por tanto (y seguro que se nos ha pasado alguna más), queda claro que pese a la Covid 19, y pese a las dificultades añadidas que ésta supone, seguimos haciendo frente en muchos lugares a proyectos no deseados y de gran impacto ambiental y social, y seguimos cosechando éxitos. Como ya decíamos en anteriores ocasiones, “¡Sí se puede!… a veces… pero sólo si se organiza y se pelea”.

Artículo Original