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La otra tragedia del covid19 – La Nueva Cronica

May 17, 2020 | Noticias CoronaVirus | 0 Comentarios

Cientos de tragedias humanas se esconden detrás de las impasibles cifras en las que la violencia machista aparece como protagonista de una perenne cruda y tozuda realidad en nuestro país. Esta pandemia vivida en el confinamiento en nuestras casas ha desvelado la tragedia escondida de cientos de mujeres a las que la obligación de permanecer en sus hogares junto con sus maltratadores ha supuesto un plus de incertidumbre a la ya de por si tortuosa situación a la que se enfrentan cada día.

Nos recuerda la ONU los 243.000.000 de mujeres y niñas de 15 a 49 años que han sido víctimas de violencia sexual o física por parte de su pareja a lo largo de los últimos 12 meses. A esta ya descorazonadora realidad de los casos de violencia machista, así como la que tiene lugar en el ámbito familiar de todo el mundo se unen las adversas previsiones por parte del Fondo de Población de la ONU señalando que se prevé que ocurran al menos 15 millones más de casos de violencia de género en todo el mundo por cada tres meses que se extiendan los bloqueos gubernamentales por el covid-19.

En nuestro país las cifras que recoge el Ministerio de Igualdad no dejan lugar para la esperanza a muchas mujeres que en estos meses han visto agravarse su ya desdichada situación ante la obligación de permanecer recluidas en casa, favoreciendo las situaciones de maltrato y violencia dentro del ámbito familiar. A una situación de violencia previa a la pandemia en la esfera de lo doméstico, se une una norma que aumenta aún más la situación de miles de mujeres que se ven obligadas a pasar todo el tiempo en casa en compañía de sus maltratadores. Vemos, por tanto, la fatal paradoja de la que son protagonistas todas estas mujeres cuando el lugar de referencia para la seguridad de la población en general que es el hogar, les supone estar sometidas a un mayor riesgo de sufrir violencia y a sufrirla realmente como así lo recogen los datos estadísticos.

El tiempo de confinamiento obligado nos pone ante una realidad que sobrepasa con cifras escalofriantes las ya conocidas hasta el momento anterior a la reclusión derivada del estado de alarma decretado a mediados del mes de marzo. El Ministerio de Igualdad recoge cifras del 60% cuando se refiere al aumento de las llamadas y consultas «on line» al 016 en el mes de marzo y abril de este año, respecto a los mismos meses en 2019.

Es esta una situación que debe de ahondar en la necesidad de generar y agrandar la conciencia y la sensibilidad por parte de la población en general y de cada uno de nosotros en particular, en estos tiempos en los que pasamos prácticamente la totalidad de los días en nuestras casas es más necesaria que nunca la solidaridad con las mujeres y los menores que sufren malos tratos y de los que podemos tener constancia más claramente por esta situación de confinamiento.

A muchas de esas víctimas se le hace complicado poder solicitar ayuda ante la amenaza constante que supone no disponer de tiempo y espacio para hacerlo por encontrarse bajo la vigilancia y el control de los maltratadores. Poner en conocimiento de las fuerzas de seguridad cualquier situación de la que tengamos constancia no solo es cumplir con nuestro deber de ciudadanía responsable, sino, algo más importante como es ayudar a salvar vidas.

Conocer la realidad a través de las cifras que cada día nos muestran el goteo incesante de víctimas mortales que tienen lugar en nuestro país derivadas de una situación de violencia machista no puede servir únicamente para estar bien informados, una realidad que agrede a toda la sociedad, no nos olvidemos que la cuestión sobre la violencia de género no es algo que le afecta exclusivamente a quien la sufre ni tan siquiera a su entorno, si no que es una realidad que nos involucra a tod@s como conjunto de una población que no puede decirse civilizada cuando mantiene y perpetua este tipo de conductas arraigadas en los valores del mas rancio machismo. La sociedad en general debemos actuar con determinación y compromiso para denunciar aquellas situaciones que en estos momentos de aislamiento social puedan tener reflejo en un mayor y más claro conocimiento de casos cercanos de malos tratos y violencia.

Esta situación está poniendo en riesgo la seguridad de muchas mujeres, no debemos olvidarnos de uno de los colectivos más vulnerables en todas las situaciones y por lo tanto en esta también es el colectivo de mujeres que ejercen la prostitución en su gran mayoría víctimas de trata con fines de explotación sexual. Al ya estigma de mujer prostituida invisible para la mayor parte de la sociedad, se añade la situación de inseguridad que acarrea estar viviendo sin las garantías necesarias un estado de confinamiento como el actual, donde no cumplir con el aislamiento indicado puede poner en riesgo la salud de este colectivo con la consiguiente exposición a una posible propagación del virus que amenaza la seguridad colectiva.

Es por tanto necesario que las medidas destinadas a evitar las consecuencias en este tipo de colectivos se hagan realidad efectuando una mayor vigilancia por parte de las fuerzas de seguridad del Estado así como de la ciudadanía en general en lo que afecta a posibles prácticas relacionadas con la prostitución.

Una vez más es necesaria la implicación responsable de tod@s para evitar situaciones de explotación hacia las mujeres que ejercen la prostitución no solo en aquellos espacios públicos como son los clubs de carretera y otros tipos de locales que públicamente se destinan a estas actividades si no aquellas que se ven obligadas a prostituirse en viviendas particulares en las que dicha actividad queda invisibilizada por tratarse de entornos a priori más privados.

El gobierno escuchando el llamamiento mundial de las recomendaciones de la ONU ha puesto en marcha una serie de medidas destinadas a aminorar las consecuencias del confinamiento derivadas de la pandemia del coronavirus sobre las mujeres en situación de vulnerabilidad ante los casos de violencias machistas así como de las víctimas de trata y explotación sexual. Real Decreto-ley 12/2020, de 31 de marzo, de medidas urgentes en materia de protección y asistencia a las víctimas de violencia de género.

Las medidas llevadas a cabo por las distintas administraciones son de vital importancia para dar solución o aminorar el sufrimiento de todas aquellas mujeres que denuncian su situación y que a través de los distintos organismos, que de manera habitual intervienen en esta problemática, siguen teniendo activos los protocolos a seguir en situación de agresiones por parte de los maltratadores. Los distintos canales habilitados para realizar consultas y denuncias sobre las situaciones de riesgo vividas así como proporcionar las respuestas necesarias en cada caso están siendo efectivas ante el incremento de llamadas y consultas al 016, número de contacto para la atención de víctimas de violencia de género.

Una circunstancia como la actual en la que la gravedad del riesgo de contagio de un virus peligrosos por desconocido que ha puesto sobre las cuerdas a la práctica totalidad de la población mundial, nos está dejando una lamentable radiografía de muchos aspectos que considerábamos sólidamente establecidos en nuestra sociedad, una sanidad universal cuyos recortes y la devastadora rapidez de contagios del coronavirus han hecho tambalear su eficacia, un sistema educativo que ha tenido que improvisar de la noche a la mañana una «nueva normalidad» sin una hoja de ruta establecida, una base económica que ha dejado en prácticamente la indigencia a un buen número de personas, en definitiva una serie de sectores fundamentales que se han visto desbordados ante el ataque de una pandemia como es la producida por el COVID19.

Lo cierto es que todos aquellos aspectos que hemos mencionado, sanidad, educación, economía se han visto afectados de manera coyuntural por la situación mencionada de pandemia y por lo tanto pueden ser subsanados con mayor o menor rapidez y voluntad. En el caso del claro aumento de consultas y llamadas que está teniendo el servicio de atención a las víctimas de malos tratos nos deja una fotografía desalentadora pues nos enfrentamos a una ya de por si violencia estructural que en modo alguno puede ser olvidada una vez remita esta situación de crisis a la que nos mantiene sometidos el coronavirus.

Si realmente tenemos que aprender algo de esta experiencia es a poner el foco y los medios en aquellos aspectos que encierran mayor importancia en la vida y seguridad de la población en general y de manera particular a incidir en la toma de decisiones para llevar a cabo los cambios necesarios en la población más vulnerable. La violencia de género azota nuestra sociedad desde tiempos inmemorables pues tiene su origen en actitudes misóginas y machistas que han acompañado y existido en todas las culturas conocidas formando parte de la esencia de sociedades patriarcales a lo largo de la Historia hasta nuestros días. Trabajar para erradicar esta injusticia social se ha visto reflejado en esta pandemia más necesario que nunca si queremos avanzar en deshacer el freno que supone, en la consecución de mayor bienestar y progreso de nuestra sociedad, mantener con nuestro silencio y complicidad ignorante una de las peores pandemias como es el machismo y sus violentas consecuencias.

Las administraciones han trabajado en no dejar caer a todas las miles de víctimas que están sufriendo esta terrible situación de encierro con sus agresores y es sin duda una labor a destacar por primordial ante una situación que desborda cualquier previsión pero no hay duda que el trabajo de concienciación de nuestra sociedad es de largo recorrido y debe hacerse con la mayor voluntad y determinación, así como con la mayor responsabilidad para que pueda mantenerse sólidamente en el tiempo. Tomar medidas efectivas para luchar contra la violencia de género es necesario antes, ahora y con más fundamento si cabe, en el futuro inmediato.

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